Como habréis podido notar por mi poca actividad escritora en las últimas semanas, he estado bastante liado con temas laborales últimamente. Bueno, y con la feria de Sevilla, para que os voy a engañar. Hoy quería hacer una reflexión sobre las distintas actitudes ante las épocas de mucho trabajo
Partamos de la siguiente pregunta, ¿Qué, mucho trabajo últimamente? En principio la pregunta tiene dos posibles respuestas, si o no. Si se la hacemos a un trabajador por cuenta ajena, una respuesta negativa iría acompañada de una cara de relajada alegría. Una respuesta positiva sería, al contrario, una mueca de agobiado estrés.
Ahora hacerle la misma pregunta a un trabajado por cuenta propia. Yo por ejemplo. A una respuesta negativa os pondría una cara de preocupación. Sin embargo una respuesta positiva iría acompañada de tranquila satisfacción.
Es lo que tiene el que tus ingresos dependen del trabajo que tengas, no de un sueldo fijo. Si tienes trabajo, ganas dinero. Si tienes mucho trabajo ganas mucho dinero. Y si tienes poco trabajo, tu cuenta corriente es devorada por el crédito del coche, facturas varias y la implacable hacienda pública.
En cambio, cuando tenía sueldo fijo y cobraba lo mismo fuera un mes de entrega de proyectos, con las consiguientes horas extras a saco, o un mes de transición entre proyectos, lo que quería es tranquilidad en la oficina. La suficiente para comentar por el jabber las noticias del 20minutos
Pues eso. Que sepáis que en estos momentos tengo mucho trabajo XD
Anexo: Normalmente los trabajos se cobran al final, con lo que puede darse el caso de pasarme un mes currando como un bruto y no ganar ese mes apenas un pavo, para al mes siguiente cobrar un montón de cosas de golpe y ganar una pasta sin haber hecho ni el huevo en todo el mes.
